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La vida es una fuente constante de alegría, pero allí donde acude también la chusma a beber, los pozos quedan envenenados. Me gusta todo lo puro, por eso no soporto los hocicos burlones y la sed insaciable de los impuros. Miran al fondo del pozo y allí veo reflejada su repulsiva sonrisa. Con su lascivia han envenenado la santidad de las aguas y, al llamar placer a sus sueños obscenos, han envenenado incluso las palabras.

From: Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche.

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